Sueño solar

2018

Español

El siguiente es un sueño que tuve en diciembre del 2018, este sueño fue el génesis de mi obra/exposición Sol Invicto. Las imágenes son una ilustración digital narrativa del sueño.

 

"Abres los ojos. Estás de pie. El silencio es tan profundo que escuchas sin dificultad el latido de tu corazón y los granos de arena crepitando entre la piedra del piso y tus zapatos.

Tanteas tu alrededor con la mirada; todo está velado por una oscuridad impenetrable. Ningún rayo de sol o de luna atraviesa los vitrales, ni se distingue en algún rincón el tenue resplandor de una vela.

El olfato te informa sobre los efluvios de humedad que emanan de la piedra y la madera antiguas. Percibes rastros de incienso y mirra, que, como suspendidos en el tiempo tras los sacramentos, impregnan de aromas el ambiente. Frente a ti ves encenderse una luz, al fondo. No puedes identificar su origen, pero adviertes que ilumina, esplendorosa y cabal, los dorados que decoran un altar, gracias al cual logras orientarte. A tu espalda, la puerta occidental permanece cerrada; delante de ti, al fondo, está el oriente.

En el lugar de ese altar, bajo la imagen sufriente de un Cristo colgado del techo, ves una silla blanca que da asiento a una rampa de arcilla roja, húmeda, adánica. Un aro de hierro se incrusta en el corazón de la rampa, sobre él reposan cuatro triángulos rosados formando una cruz: una cancha de tejo. Mientras contemplas con intriga el objeto desde lejos, sientes en tu mano derecha un calor muy agradable. Solo entonces reconoces el frío del ambiente que te rodea —este lugar fácilmente podría ser una cueva, una gruta.

El calor se expande de tu mano hacia el resto de tu cuerpo, te abraza, reconfortante. Al mirar tu mano ves que sostienes en ella el sobrecogedor esplendor de un pesado sol, un sol real, un astro; tras contemplarlo apenas unos segundos tomas impulso y de forma instintiva lo lanzas con fuerza hacia la arcilla roja.

Tan pronto como el sol se separa de tu mano, tu mirada se separa de tu cuerpo y percibes la escena desde un lado, como si estuvieras viendo una actuación en un teatro en la que la nave de esa iglesia fuera la tarima. Desde este lugar, en medio de la oscuridad, ves cómo el sol viaja desde tu mano hacia el monte, iluminando todo a su paso.

En su recorrido por el aire, el disco dibuja con la luz de su estela una parábola y, cuando alcanza el medio cielo de la bóveda azul con estrellas blancas… despiertas."

English

The following text is a dream I had in December 2018, this dream was the genesis of my work / exhibition Sol Invicto. The images are a digital illustrated narrative of the dream.

 

"Open your eyes. You're standing. The silence is so deep that you can easily hear the beat of your heart and the grains of sand crackling between the stone of the floor and your shoes.

You try to touch you surroundings with your eyes; everything is veiled by inscrutable darkness. No ray of sun or moon pierces the stained glass windows, nor is there a faint glow of a candle to be distinguished in any corner.

Your smell lets you feel the effluvia of moisture that emanates from ancient stone and wood. You perceive traces of incense and myrrh, which, as if suspended in time after the sacraments, permeate the environment with aromas. Suddenly, in front of you in the background, you see a light. You cannot identify its source, but you notice that it illuminates, splendid and complete, the gilding that decorates an altar, thanks to which you manage to orient yourself. Behind you, the western door remains closed; before you, is the east.

In the place of the altar, under the suffering image of a Christ hanging from the ceiling, you see a white chair that gives seat to a ramp of red, damp, Adamic clay. An iron ring is embedded in the heart of the ramp, on it four pink triangles rest forming a cross: Tejo court. As you gaze at the object from afar with intrigue, you feel a very pleasant warmth in your right hand. Only then do you recognize the cold of the environment around you — this place could easily be a cave, a grotto.

The heat expands from your hand to the rest of your body, hugging you, comforting you. When you look at your hand, you see that you hold in it the overwhelming splendor of a heavy sun, a real sun, a star; After just a few seconds contemplating it, you take impulse and instinctively throw it strongly towards the red clay.

As soon as the sun leaves your hand, your sight separates from your body and you perceive the scene from the side, as if you were watching a performance in a theater in which the nave of that church was the stage. From this place, in the middle of the darkness, you see how the sun travels from your hand towards the mound, illuminating everything in its path.

In its journey through the air, the sphere draws a parable with the light of its trail and, when it reaches the mid-sky of the blue vault with white stars… you wake up."

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