Este conjunto de textos, acompañados de las piezas de la instalación, constituyen mi tesis de pregrado como artista plástico.

 

Aunque los atesoro con amor, hoy en día los veo con mucha ternura y afecto, como se ve a un niño que juega y nos invita a entrar a un mundo que ha creado y que no podemos ver.

 

Hace tiempo una sibila me dijo que así sería.

Para mi, esta obra es la obra de un niño que busca sanar, aun inmaduro pero lleno de voluntad y convicción.